Fuente
 

Antes había probado el elixir de los dioses que sale de la pelvis de un hombre, pero ese día me pediste algo diferente, no era probarlo, era saborearlo.

Te pregunté: ¿cómo es saborearlo?

Me explicaste al oído que tendría tú semen en mi boca y que lo retendría por un rato mientras, en ese momento la humedad en mí no se hizo esperar, lo único que pude decir fue: ¡quiero saborearlo!

Llegado el día, mientras me hacías tuya me susurraste al oído “hoy saboreas mi elixir”, basto una señal y me arrodille frente a ti a esperar ver como te corrías,  llenaste mi boca por dentro y luego mis labios, me tomaste del cabello para que alzará mi mirada hacia ti y luego pasaste tú lengua por mis labios y fundiste nuestras bocas con un beso que me dejo sin aire, realmente era un elixir en mí boca, un sabor que antes no reconocí, ese día aprendí a saborear el ¡elixir de los dioses!

Es sólo seducirte, te dejas?

 

 

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