Fuente: Propia

Luego de vivir la entrega y la sumisión de la otra persona, no hay vuelta atrás.

Cuando esa persona confía en ti hasta el punto de entregarte su placer, no hay vuelta atrás.

Una vez que te dicen «Mi Diosa» y todo lo hacen por el placer de servirte, ya no ves el mundo de la misma manera, todo lo demás parece muy simple y sabes que lo único que quieres vivir es la responsabilidad de sentir la entrega y sumisión de la otra persona.

Que lo que quieres es vivir para cuidar y valorar a la otra persona.

Una vez que te nombran «MI DIOSA», ya no hay vuelta atrás.

                                           Pd: para ti que me enseñaste a ser una Diosa.

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